miércoles, 21 de enero de 2015

Un pequeño entremés

Hola a todos.

Antes que nada quiero agradecer por todas sus muestras de cariño hacia mi persona y también por aquellos que han leído ya Paradise Sunflowers.

Si aún no te decides te dejo este enlace donde podrás leer totalmente gratis el primer capítulo y si aún no estas muy convencido te comparto el segundo capítulo. Debo confesar que este ha sido un libro muy significativo para mí ya que contrastó con cositas que pasaron alrededor de mi vida.

En fin, espero que les agrade y quieran seguir leyendo la historia. 



Capítulo 2

Los hombres y los niños llegaron al rancho por fin trayendo con ellos las cenizas de su esposa, Hank, Pock y Jimmy se dedicaron a hacer un pequeño nicho a un lado de la pequeña capilla que estaba dentro de los terrenos de Paradise Sunflowers, Justin y Nate habían decidido ponerla ahí para que fuera su último lugar de descanso. 

Se ofreció una pequeña misa para Bryana para que todos los trabajadores del rancho y los habitantes de Paradise Sunflowers pudieran despedirla. Fue una ceremonia emotiva dirigida por el pastor de la comunidad, aunque no había tratado mucho con el trío, él había conocido a los padres de Bryana y a los de Justin y eso era suficiente para él.

Esa noche parecía que el viento lloraba la ausencia de la mujer, pues entre el viento y la fina lluvia hacían que el rancho se viera aún más triste y desolado.

Los niños agotados, pronto se durmieron, les dolía mucho a Justin y a Nate verlos, sus caritas sin vida, parecía como si su sonrisa hubiera desaparecido, sin embargo todo tenía un ciclo y los niños también aprenderían a vivir con la ausencia de su madre.

Justin y Nate esa noche no cenaron, era una angustia el solo pensar en entrar en su habitación y que no estuviera Bryana más ahí con ellos; sin embargo, Justin tomó de la mano a su pareja y entraron en silencio observándolo todo, estaba intacta así como ella la había dejado esa fatídica mañana, Nate se sentó en su cama sintiéndola fría, sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas, Justin se sentó a su lado y lo abrazó con fuerza.

—Tranquilo bebé, tranquilo por favor —Nate se refugió en su cuello abrazándolo fuertemente.

—No puedo Justin, todo huele a ella yo… yo no puedo Justin, no puedo más.

Los dos hombres lloraron en silencio, pero era verdad, esa habitación tenía por completo la esencia de Bryana y sobre todo tenía los más bellos recuerdos.

Después de desahogarse, se acostaron en su cama, Nate de inmediato se acurrucó junto al cuerpo de Justin y éste lo abrazó estrechándolo más, no quería de ninguna manera perder ese contacto tibio y a la vez frío.

El sonido intermitente del reloj se escuchaba en toda la habitación haciendo eco de su propio caminar. El tic-tac hacía que Justin definitivamente sintiera el profundo silencio desolado de su hogar, sin embargo, en ese preciso momento con el sonido interminable del reloj Justin comenzó a recordar la primera vez que los tres compartieron la cama y fue el día en que Nate regresó a Paradise Sunflowers…

La noche por fin caía sobre Paradise Sunflowers, Nate, Justin y Bryana trataban de ponerse al día de lo que habían sido esos años separados, el álbum de fotografías de los niños yacía en las piernas de Nate mientras trataba de imaginarse como había sido cada año de la vida de sus pequeños hijos.

—Como me hubiera gustado estar con ustedes y con los niños en sus primeros pasos, sus primeras palabras, todo el proceso.

—Lo siento amor, creímos que fue lo mejor para ti, tú tenías aún un camino que recorrer y de todos modos sabíamos que regresarías con nosotros —le dijo Bryana en tanto Nate acariciaba de manera muy tierna las fotos de los niños—. Ahora regreso, tengo que ver que esos diablillos hayan terminado con sus tareas —la mujer se levantó y besó a Nate para después dirigirse hacia la recamara de los niños.

—Mira vaquero, también tenemos videos de todo lo pasado con nuestros hijos, pero eso será ya mañana, supongo que por ahora son bastantes emociones —Justin se sentó a lado de Nate mientras le quitaba el álbum de fotografías y lo colocaba en la mesita de a lado—. Te extrañé mucho ricitos de oro.

—Yo también Justin, no sabes cuánto —Nate sonrió ante el apelativo que había extrañado tanto escuchar de la voz de su vaquero, se acercó y besó sus labios, el vaquero internó su lengua profundamente en la boca de Nate encontrándose con la de él, de inmediato comenzó a succionarla, lamiéndola y mordiendo sus labios, pronto el beso se hizo más profundo haciendo que Nate se sentara a horcajadas sobre Justin que acariciaba cada parte del cuerpo de su pareja, mientras se separaban poco a poco por la falta de oxígeno, Nate jadeaba y miraba profundamente enamorado a su vaquero.

—Te necesito vaquero, necesito hacerte el amor —Justin besó su cuello succionándolo de manera salvaje, marcándolo como su propiedad, Nate sintió su cuerpo vibrar ante el ardor y la sedosa suavidad de la lengua húmeda de Justin.

—Espera Justin –dijo con voz agitada —no vayan a venir los niños y realmente no quiero entrar en explicaciones –sonrió al recordar como llenaban de preguntas a su madre.

—Tienes razón ricitos de oro ­—Justin no dejaba de sonreír ante el rostro arrebolado y la mirada depredadora de Nate; había madurado y mucho. 

—Vaquero, si me sigues mirando de esa manera no respondo —Justin enarcó una ceja sonriéndole de medio lado, sin embargo parecía un reto más que nada

—¿Es una amenaza? —el brillo depredador en la mirada de Justin se reflejó en los ojos verdes de Nate.

—No lo es, solo es una advertencia cariño —sonrió autosuficiente acariciando suavemente la mandíbula de Justin. —Podemos seguir toda la noche y no me quejaría claro, pero es mejor ir con los niños y desearles buenas noches para ponernos al día —Nate recorrió con su dedo el contorno de la abertura de la camisa de Justin y el solo toque lo hizo estremecer.

Definitivamente este Nate le gustaba, era más decidido y sobre todo más desafiante, el calor del cuerpo de su compañero estaba haciendo graves estragos en su cuerpo y se veían reflejados en su entrepierna, así que decidió cortar el avance por la sola seguridad del hombre sentado sobre él.

—Es mejor que vayamos a desearles buenas noches, si no quieres que desagarre tu costosa camisa y pantalones y te empotre sobre la mesa del comedor. —Nate se rio mientras se levantaba del regazo de su pareja.

Entre sonrisas y una promesa de follar durante toda la noche Justin tomó de la nuca a Nate para un último beso demandante antes de ir a desearles buenas noches a sus niños.

En la habitación de la puerta color azul, Bryana arropaba a los niños amorosamente, dándole un beso en la frente a cada uno mientras les deseaba buenas noches. En ese instante Nate y Justin entraron para observar el cuadro infinitamente familiar, cada uno se acercó a sus niños besando sus frentes deseándoles buenas noches, parecía que todo había concluido ahí pero el pequeño Nathaniel tenía otras ideas.

—Papá ¿no puedes quedarte con nosotros hasta que nos durmamos? —Nate sonrió y volteó a ver a sus parejas y Bryana asintió comprendiendo lo solicitado por su hijo mayor en tanto Justin solo se encogió de hombros para que hiciera lo que tenía que hacer, a final de cuentas descansar no era precisamente lo que tenían preparado para su recién llegada pareja. 

—Solo no se pongan a jugar niños que también su papá Nate tiene que descansar. ¿Entendido? —Justin los miró a ambos advirtiéndoles y los niños sonrieron contentos contestándole que no lo harían.

Nate se sentó en medio de las dos camas gemelas y los niños se voltearon de lado para poder mirarlo.

—¿Y bien? —Nate los miró sin saber que hacer o que decir —¿Quieren que les cuente un cuento para que puedan dormir? O tal vez quieran que les cante una canción para dormir. —Nate sonrió al ver que los niños se le quedaban viendo como si estuviera hablando un idioma muy diferente al de ellos.

—Papi ¿sabías tú que no somos bebés? —el pequeño Justin rodó los ojos ante las “divertidas sugerencias” de su papá.

—Ya lo sé niños solo que no sé qué hacer —Nate recargó sus codos sobre sus rodillas mientras descansaba su rostro entre sus manos.

Los niños se voltearon a ver sin saber que decir o hacer con respecto a su recién llegado papá.

—Papá, cuéntanos ¿es verdad que habías estado estudiando? —preguntó el pequeño Nate.

—Sí, estudie muy duro y terminé las cosas que tenía que terminar, por eso hasta ahora regresé. —Nate se volvió a hacia sus niños y vio como sus ojitos brillaban con curiosidad, así que solo suspiró pensando que iba por buen camino.

—Cuéntanos un poco más papá, queremos saber —Jus casi saltaba en su cama por saber más de las aventuras de su papá Nate.

Nate sonrió ante el entusiasmo de sus dos pequeños hijos, jamás en toda su vida se habría imaginado estar sentado entre dos niños y mucho menos que éstos fueran de él. Porque lo eran y mientras más los miraba sabía que ya los amaba con todo su ser.

Un poco más tarde, Nate por fin salió de la habitación de sus niños dirigiéndose a la de él, al abrir la puerta se encontró con que sus parejas estaban dormidas, Nate sonrió y comenzó a desnudarse para después meterse dentro de las cobijas a lado de Bryana, que de inmediato se acurrucó a su lado abrazándola y estrechándola junto a él.

La mujer, al sentir el cuerpo frío de su pareja abrió los ojos dándose cuenta de que Nate la miraba fijamente, abriendo los ojos por completo ella sonrió acercándose a él besando sus labios. Nate, cansinamente prueba sus labios, saboreándolos, reconociéndolos, sin embargo, no pasó mucho tiempo para que Nate tomara el control del beso haciéndolo más profundo y lleno de deseo; necesitaba los besos de su mujer, necesitaba su contacto, su aroma, su piel. Bryana reaccionó de inmediato a las caricias hambrientas de su pareja subiéndose a horcajadas sobre su cuerpo, sus miradas en ese instante se conectaron hablándose en el único idioma que solo ellos sabían.

Bryana comenzó a besar el cuerpo de su amante, deslizándose desde el cuello hasta llegar a su pecho, delineando milímetro a milímetro su torso suavemente marcado, su respiración se fue haciendo más pesada al mismo tiempo que la mujer deslizaba su lengua hasta llegar al sexo de su pareja, su cuerpo se tensó cuando Bryana sin ninguna advertencia se tragó su miembro por completo, lamiéndolo y succionándolo de una manera torturante, Nate gimió sin poder contenerse mientras Justin veía excitado la forma en que Nate y Bryana se tocaban, Nate sintió la mirada penetrante de su pareja y sonrió.

—Yo también quiero jugar —Justin dijo sonriéndoles mientras su mano sostenía firmemente su sexo totalmente erguido.

Bryana con un -plop- sacó de su boca el sexo de Nate dándole una sonrisa lasciva, en tanto Justin se acercó hasta Nate tomando demandantemente sus labios, había extrañado tanto su sabor, sin embargo no era tiempo de tomarlo con calma, Justin lo quería y de muy mala manera. 

Nate estaba en el cielo literalmente, sintiendo la humedad de las lenguas de sus parejas, su cuerpo estaba reaccionando a las caricias, sus parejas estaba haciendo un trabajo perfecto, Nate se estremecía con cada succión que le brindaba Bryana y Justin haciéndose cargo de sus pezones mientras los mordía y los succionaba fuertemente.

Bryana y Justin se dedicaban por completo al cuerpo de Nate, haciéndole sentir cuanto lo habían necesitado pero sobre todo cuanto lo amaban. 

Entre gemidos y jadeos Nate trataba de hilar palabras pero necesitaba hacerles saber que sus besos, sus caricias y su cuerpo les pertenecían. 

Nate gimió fuertemente cuando Bryana tomó cada uno de sus testículos en su boca, ella sabía muy bien cómo tratarlo y le gustaba. Estaba llegando al límite y no quería simplemente correrse en la boca de su mujer, la necesitaba, necesitaba sentir su cuerpo, sentir la estrechez húmeda de su pasaje.

—Si siguen yo no voy a poder soportarlo más —Nate les dijo entre gemidos mientras sonreía en éxtasis.

Bryana y Justin detuvieron sus caricias y con un movimiento hábil Nate tomó de la cintura a Bryana poniéndola debajo de él.

—Vaya, vaya nuestro querido Nate se está revelando —Bryana sonrió acariciando el rostro de Nate. —Vamos amor quiero sentirte dentro. Te he esperado bastante tiempo ya.

—Y los he deseado tanto que yo soy el que no puede esperar un minuto más. —Nate besó a Bryana mientras sus dedos bajaron hasta sus labios inferiores abriéndolos y acariciando suavemente su húmeda cavidad.

En ese instante Bryana comenzó a respirar pesadamente, gimiendo bajito, en tanto Justin se posicionaba detrás de Nate torturando sus nalgas mientras las mordía y las aliviaba pasando su lengua tibia.

Nate probaba a Bryana deleitándose con sus jugos, cuando de pronto sintió algo frío en su agujero, con reticencia Nate volteó a ver a Justin quien sonreía depredadoramente, pronto sintió como uno de los dedos de Justin bordeaba su fruncida entrada para a continuación sentir como se abría paso a través del anillo de músculos.

Nate se tensó ante la invasión, necesitaba tranquilizarse y relajarse si quería pronto sentir a su vaquero.

—Tranquilo ricitos de oro, relájate.

—Ha pasado mucho tiempo.

—Shh… tranquilo —Justin se acercó a él y lo besó.

—Estoy lista amor, tómame —Le dijo Bryana a Nate cuando se separaron, era evidente que a ella le encendía ver a sus hombres demostrarse su amor.

Nate besó a Bryana y a continuación dirigió su pene hacia la entrada húmeda de su mujer. Con respiración profunda Nate se abrió paso entre los pliegues internándose profundamente dentro de la estreches de la mujer.

—¡Dios cómo te extrañé amor! —dijo entrecortadamente Bryana mientras sentía como se acomodaba el pene de su hombre dentro de ella. 

Mirando hacia arriba con los ojos fuertemente cerrados, Nate se llenaba de las sensaciones que en ese instante se desbordaban por todo su cuerpo. 

Bryana era una mujer muy fuerte pero en aquel momento sentía que si Nate desaparecía ella moriría, sus ojos se cristalizaron mientras Nate devoraba fervientemente sus senos, chupaba y succionaba aquellos pezones color chocolate, en tanto Justin que preparaba a conciencia a Nate, tomó con su otra mano el pene de Nate masturbándolo, las sensaciones lo abrumaron, que de pronto se sintió morir entre las piernas de su mujer y el fuerte agarre de la mano de Justin.

Ante la abrumadora gama de sensaciones, Nate detuvo la mano de Justin haciendo que detuviera sus caricias, Justin entendió la advertencia y de inmediato tomó su sexo en su mano extendiendo el lubricante por toda su extensión para después dirigirla hacia la entrada dilatada de su hombre.

Burlándose un poco y paseando su sexo por su entrada, Nate gruñó ante la larga espera que deliberadamente Justin provocaba.

—Por favor Justin, por favor…

—Shhh… —Con eso último Justin se abrió paso por el apretado anillo de músculos, haciendo que Nate se tensara y gimiera altamente. —Te he extrañado tanto vaquero.

Con un último esfuerzo Justin se enterró completamente hasta la empuñadura, era difícil no moverse, pero no quería que Nate se sintiera incómodo y mucho menos que sintiera dolor. Estaba tomando todo su autocontrol, pero al final sabría que valdría la pena.

Bryana sintió al instante como se tensionaba el cuerpo de Nate, así que sin más lo atrajo hasta ella besándolo ruda y descuidadamente. Pronto sintió como se renovaba la dureza del cuerpo de Nate y lo sintió moverse. Nate comenzó un calmado vaivén dentro del cuerpo de su hermosa mujer mientras Justin comenzaba a embestirlo, aquella habitación guardaba en cada rincón cada gemido y jadeo de esas tres personas que se amaban por sobre todas las cosas.

Las embestidas tanto de uno como de otro parecían acelerar, las respiraciones se hacían cada vez más pesadas, Nate penetraba sin parar a su mujer, no muy delicadamente pues a ella le gustaba rudo y eso parecía enardecer a sus dos hombres.

Mientras Justin embestía a Nate sus dedos se aferraban a las caderas blancas y lisas, estaba seguro que por el agarre dejaría marcas y morados, pero en ese momento era lo de menos, sentía como su cuerpo se fusionaba con el de Nate, al igual que con el de Bryana, estaba seguro de que jamás había sentido esa sintonía que ahora mismo los tres estaban compartiendo.

Bryana gemía aferrándose fuertemente a la espalda de Nate, en tanto éste embestía cada vez más profundamente, sintiendo a la vez como Justin entraba y salía ahora con toda la libertad. Bryana se sentía al borde, porque a pesar de todo sentía como esos dos hombres la comprendían y sin palabras la entendían. Nate comenzó una vez más a sentir que su orgasmo estaba muy cerca y gemía como deseando culminar.

Justin sintió a sus parejas tensarse y agitarse ante lo eminente. Pronto las respiraciones se hicieron muy pesadas, Bryana llegó al orgasmo esperado entre gemidos roncos y gritos de placer total, tensando su cuerpo al sentir la descarga eléctrica que recorría su cuerpo sin control; Nate, al sentir el estremecimiento y como poco a poco se estrechaban las paredes interiores de su mujer, no pudo más culminando su orgasmo con un fuerte y ronco gemido. 

Nate sintió como Bryana succionaba su pene exprimiéndolo casi al punto del bendito y placentero dolor, sin embargo Nate estaba al punto de desfallecer, estaba en éxtasis porque mientras se venía en Bryana, Justin continuaba con sus empujes y embestidas profundas.

Entre gemidos, jadeos y palabras suavemente susurradas Justin se derramó dentro del cuerpo de Nate mientras se movía frenéticamente. Justin jadeaba tratando de recuperar su aliento, sintiendo poco a poco como empezaba a bajar de la nube del intenso orgasmo.

Nate, en tanto, trataba de recordar cómo era que se respiraba, aunque no ayudaba mucho la forma en la que aún lo acariciaba su mujer y su vaquero respirándole en el oído. Jamás se había sentido de esa manera, no supo cuánto tiempo pasó, ni cuando fue que cerró los ojos solo sintiendo y dejándose llevar por aquel momento de conexión total con sus parejas. 

Cuando abrió los ojos se dio cuenta que tanto Bryana como Justin lo miraban con cara de interrogación, a lo que Nate solo sonrió dejándose caer a un lado del perlado y tibio cuerpo de Bryana a quien de inmediato la atrajo hasta él para besarla suave y perezosamente. Justin, en tanto, salió de la cama y se dirigió hacia el cuarto de baño para asearse un poco. Regresó de inmediato con un par de toallas de mano húmedas y después de besar a sus parejas se dedicó a limpiarlos delicadamente.

Nate con un suspiro profundo rompió el silencio cómodo que se había instalado en la habitación y entre los tres.

—Los amo a los dos, tanto que no sé cómo sobreviví sin ustedes tanto tiempo —los ojos de Nate se dirigían de los profundos y oscuros de Justin a los destellantes y amielados de Bryana que ahora descansaba su cabeza en el ancho pecho de su hombre—. Los quiero a ambos conmigo para siempre y sobre todo quiero recuperar todos estos años con ustedes y con mis hijos.

—Nosotros también te amamos Nate, te extrañamos y te necesitamos, pero ahora que estás entre nosotros no te dejaremos ir, nunca más bebé —dijo Bryana posando un suave beso en los labios de su querido Nate. 

—Nunca nos dejes otra vez Nathaniel, no lo soportaría, no sabría cómo continuar si me faltara alguno de los dos —Justin se los atraía más contra él mirándolos totalmente enamorado. 

Justin atrajo por la nuca a Nate y lo besó dejándolo sin aliento, fue un beso abrazador, lleno de fuego y pasión contenida, Bryana parecía ahora respirar con tranquilidad, porque por fin su familia estaba completa y era perfecta.

*****


Con un suspiro profundo, Justin atrajo más hacia su cuerpo a Nate quien parecía por fin haberse quedado totalmente dormido, aunque esa humedad que se filtraba bajo sus párpados le decía cuanto dolía saber que jamás tendrían entre sus brazos a su hermosa Bryana.

—Te extrañamos vida…

Justin depositó un ligero beso en la frente de su pareja, cerrando los ojos se dejó llevar por el suave murmullo del viento que susurraba palabras de consuelo hacia los hombres que yacían presos de un inmenso miedo y dolor.

Nate había sentido esas dulces caricias que le daba su pareja, estaba despierto y lo había escuchado con claridad, pero no quiso abrir los ojos, no quiso quitarle ese momento a su compañero. 

Eran esos sentimientos y pensamientos encontrados en Nate. A veces pensaba que explotaría su cabeza, el hecho era que no podía dejar de recordar y ver en cada momento su corta vida a lado de su esposa. Era poco decir que no podía encontrar su lugar en aquella enorme cama a pesar de que a su lado tenía a su pareja, estaba tan metido en sus pensamientos que no se dio cuenta de que Justin lo observaba mientras acariciaba dulcemente su brazo, hasta que esa gruesa voz lo sacó de sus pensamientos…

—¿Te encuentras bien bebé? —Nate parpadeó varias veces, pues quería alejar la humedad que se estaba acumulando en sus hermosos ojos verdes.

—No Justin, la extraño y me siento vacío.

—Tranquilo amor —lo abrazó protectoramente—. Sé que esto es muy duro pero aún nos tenemos el uno al otro y además tenemos a nuestros hijos, por ellos necesitamos salir adelante cuanto antes, si no imagínate ese demonio de mujer vendría y nos estiraría los pies por dejar desprotegidos a los niños.

—Lo sé, pero duele, duele mucho —Nate intentaba limpiar infructuosamente esas lágrimas traicioneras que brotaron sin más.

—A mí también me duele y sé que dolerá por el resto de nuestras vidas pero tenemos que superarlo y por eso te necesito siempre a mi lado. Te amo bebé, nunca lo dudes.

—También te amo…

Justin envolvió en sus brazos a su amante y pareja besándolo profundamente dejándole sentir todo lo que lo ama. 

A la mañana siguiente la pareja salió muy temprano para la ciudad, ya que a pesar de todo Nate estaba muy preocupado por su primo Jeremy y necesitaba saber que se encontraba bien.

Cuando Nate llegó al hospital se encontró con que Jeremy ya había despertado pero los doctores estaban revisándolo pues según John tenía mucha nausea, y solo esperaban a que los doctores salieran. Mientras esperaban las noticias Matt se acercó a Nate y lo abrazó protectoramente besándolo sobre su cabeza

—¿Estás bien?

—Lo mejor que puedo estar —al momento Nate se arrepintió de haberle contestado de esa manera a su tío así que lo abrazó fuertemente y con un suspiro profundo le dijo: —gracias por preocuparte Matt —Matt le regaló una sonrisa mientras seguía con ese abrazo protector. —Justin estará ocupado un rato más así que si no te importa ¿me podrías dejar descansar en tu casa?

—Claro que no me importa, esa también es tu casa Nate, no necesitas si quiera preguntarme eso— Nate asintió regalándole una agradecida sonrisa. —En cuanto sepamos que Jeremy está bien, nos iremos ¿está bien?

—Gracias. —dijo en tanto asentía con la cabeza.

Unos minutos después los doctores salieron de la habitación que ahora ocupaba Jeremy explicándoles que todo estaba bien y que no había por qué alarmarse. Después de aquella explicación de los doctores y sintiéndose más tranquilos, Matt, Bryan y Nate regresaron hacia su casa, la verdad era que Matt estaba preocupado por Nate, se imaginaba que no había podido descansar y menos dormir, era lógico, todo era una pesadilla.

Al llegar a la casa Nate respiró profundo, era obvio que el hospital le estresaba causándole horribles recuerdos y lo único que quería era salir de ahí.

—¿Te sientes bien? —Por fin le preguntó Bryan y Nate negó—. Bien, vamos te acompaño a tu habitación. Sabes, está igual, Matt ha querido que siga así hasta que tú decidas otra cosa.


—Me alegro, mi habitación me gustaba mucho. Aunque a veces, no mucho porque cuando te quedabas realmente eran insoportables los ruidos y demás cosas —Nate por primera vez estaba sonriendo aún y a pesar de Bryan.

—¡Demonios! ¿Realmente se escuchaba todo? —Bryan estaba un poco asombrado por la revelación, supuso que Nate jamás le contó a Justin sino, estaba seguro de que el vaquero lo hubiera chantajeado con eso. 

—Claro, es que no había manera Bryan, solo fíjate en la pared que nos separa.

—Infiernos. No se lo digas a Matt, sino se morirá de vergüenza —de pronto se percató de lo que dijo e hizo una mueca de arrepentimiento—. Lo siento Nate, soy un estúpido.

—No te preocupes, solo tengo que asimilar lo sucedido —llegaron hasta la puerta de su habitación e inmediatamente Nate abrió la puerta acercándose a su cama y antes de dejarse caer sobre ella recorrió con la mirada su habitación, con un asentimiento Nate se recostó, en tanto Bryan estaba por irse pero Nate lo detuvo —. Espera Bryan ¿podrías quedarte conmigo hasta que me quede dormido? —Bryan lo miró unos segundos sonriendo de medio lado, se acercó a la cama y se sentó a lado del cuerpo tendido de Nate.

—Aquí me quedaré todo el tiempo que quieras, solo descansa.

—Gracias —Nate cerró los ojos haciéndose ovillo y trató de dormir.

Bryan comprendió que Nate se sentía vulnerable, extrañamente solo y a su parecer eso le daba miedo, pero aun así entendía la situación, su esposa acababa de morir y el hecho de que Justin no estuviera en esos momentos a su lado lo sobrecogía. Con un suspiro profundo Bryan pegó su espalda a la cabecera y cerró los ojos no sin antes darle una última mirada a Nate. Momentos después, Matt llegó hasta la habitación de Nate y lo primero que vio fue a su sobrino que dormía con la cabeza enterrada a un costado de Bryan quien parecía no importarle ya que estaba más interesado en leer.

Bryan sintió esa mirada inconfundible y se volvió hacia su pareja que lo miraba con una sonrisa divertida. Matt se acercó sin hacer ruido al ver que Nate parecía estremecerse, estaban seguros de que era una pesadilla, sin dudarlo Matt se acostó a lado de su sobrino estrechándolo y pegándolo a su pecho queriendo protegerlo como cuando era un niño.

Nate pareció calmarse y se volvió a acurrucar en el pecho de su tío por fin respirando pausadamente; de pronto el teléfono celular de Nate comenzó a vibrar, Bryan vio que se trataba de Justin y tomó la llamada no quería despertar a Nate ahora que por fin parecía descansar.

—¿Sí, hola? —Susurró Bryan.

—¿Quién es? —Justin preguntó extrañado ya que desconoció la voz.

—Soy Bryan ¿Qué pasa?

—¿Dónde está Nate? Necesito hablar un momento con él.

—Está durmiendo Justin, pero si te urge mucho lo puedo despertar.

—No, déjalo, no ha dormido mucho, necesita descansar.

—¿Por qué no vienes a casa? Parece que Nate realmente se siente mal.

—Bien, solo, paso por los niños.

—Perfecto aquí te esperamos.

Con eso último colgaron los dos. Bryan se inclinó a ver su pareja pero al parecer Matt también se había quedado dormido, esos últimos días fueron de pesadilla y solo quería que su vida volviera a la normalidad, aunque sabía que no lo sería, no sin Bryana.

Bryan no supo cuándo se quedó dormido, pero ahí estaban los tres en la cama, de pronto, Bryan escuchó que un par de torbellinos entraban a la habitación.

—Hola tío ¿papá está enfermo? —de inmediato se subieron sobre Bryan, realmente Nate y Matt han de haber estado exhaustos ya que no parecieron sentir el movimiento de la cama por los dos niños.

—No pequeños, solo tenía sueño y se puso a dormir con su tío Matt.

—Oye tío, mira mi papi está llorando —Bryan se inclinó a ver el rostro de Nate y trató de aparentar que no tenía importancia.

—Tío ¿sabías que mamá se durmió y fue al cielo? ¿Eso va a pasar también con mi papi? —Jus lo miró con ojitos tristes y a la vez expectantes a lo que le decía su tío.

—Claro que no, verán, cómo les explico. Bueno, ustedes saben que todos tenemos que ir al cielo en algún momento ¿verdad? —Justin se quedó en la puerta escuchando lo que Bryan les estaba diciendo, mientras que los niños le ponían toda su atención y asentían mirándolo fijamente a la pregunta que les hacía —. Bueno pues para cada uno es como si tuviéramos una cita, como cuando vamos al doctor y ahora a su mamá le tocó su turno.

—¿Hay doctores en el cielo tío? —Preguntaba el pequeño Jus—. ¿Van a darle medicina a mamá para que esté bien? —lo miraba con seriedad.

—Digamos que eso es lo que le van a hacer, le darán una medicina para que este bien.

—Pero ¿Ya no va a volver verdad tío? —le preguntó Nathaniel mientras sus ojitos se cristalizaban y abrazaba a su hermano pequeño

—No les voy a mentir niños —los atrajo hacia él como queriendo evitarles ese duro dolor, respiró profundamente y siguió con su explicación—. Su mamita ya no regresará, pero un día llegará su turno de volver a verla, recuerden que ustedes también tienen una cita allá arriba en el cielo y estoy seguro que mamá los estará esperando.

Justin ya no pudo quedarse ahí, simplemente entró abrazando a sus hijos para después Bryan ponerse de pie e ir hasta su pareja y despertarlo, Matt abrió los ojos súbitamente y vio los ojos azules de Bryan y le sonrió.

—Ven, vamos. Justin, Nate y los niños necesitan un momento a solas —le dijo Bryan mientras Matt se levantaba y miraba a Justin abrazando a sus hijos.

Beso las cabezas de sus pequeños sobrinos y salió de la mano de Bryan, cerrando la puerta tras ellos.

—Estoy preocupado por los niños Bryan ¿Tú crees que estarán bien?

—Todo se compondrá ya no te preocupes, si no vas a hacer que yo me preocupe porque esto te está afectando de más y no quiero que te pase nada Matty.

—¿Matty? Vaya, hacía mucho que no te oía nombrarme así —sonrió acariciando la mejilla de su pareja—. No te preocupes por mí, solo tengo que asimilar esto. —Bryan sonrió de lado pasándole un brazo por los hombros a Matt mientras se dirigían hacia la cocina. —¿De qué te ríes?

—Sabes que esas fueron exactamente las palabras que dijo Nate. Si no supiera que de verdad él fue hijo de tu hermana pensaría que se trataba de tu hijo, están cortados por la misma tijera.

—Tienes razón, Nathaniel tiene mucho de mí, somos muy parecidos.

—Lo sé, es una pena que tu hermana y su esposo hayan muerto tan jóvenes.

—Fue una tragedia, Nate ha tenido bastantes duras experiencias y ya no quiero que sufra más. 

—Ninguno lo quiere, ya no más. —Bryan besó suavemente los labios de su pareja para después caminar hacia el jardín, ya que también Bryan necesita un poco de aire.

Esa noche los cuatro pasaron la noche en casa de Matt, no tenía caso regresar al rancho, los cuatro necesitaban descansar.

Matt trató de animar a los niños, sabía que era imposible pero lo trató con mucho ahínco, después de la cena los niños se estaban quedando dormidos y sus papás los llevaron a la habitación que Matt preparó para ellos.

Después de despedirse de Matt y Bryan, la otra pareja se dirigió hacia su habitación no sin antes darles un beso a sus hijos de buenas noches.

Nate había estado muy callado y Justin quería que se abriera con él, sabía que si se aguantaba, Nate colapsaría y era lo menos que quería, Justin comenzó a desvestirse mientras veía a su pareja sentado en la ventana viendo hacia el cielo estrellado.

—Bebé ¿háblame por favor? —Justin se acercó a Nate y colocó sus brazos alrededor de su pecho aferrándolo contra él—. No quiero que te guardes nada amor, sabes que al final te harás daño y no quiero que nada te pase, porque si tú te derrumbas yo solo no podré con nuestros hijos, también a ti te necesitan.

—Lo sé, pero es que duele mucho Justin, la extraño —se giró hacia él y enterró su cabeza en el pecho desnudo de su pareja dejando salir su llanto—. ¿Por qué Justin, por qué?

Nate rompió en llanto mientras Justin lo estrechaba fuertemente besando su cabeza, dándole todo el amor que siente por su hombre. Después de unos momentos parecía que Nate se recuperaba y se normalizaba su respiración.

—¿Te sientes mejor?

—Lo siento, pero necesitaba desahogarme.

—No lo sientas, aquí estoy contigo y a tu lado para siempre.

—Nunca me dejes Justin.

—No lo haré bebé —Justin limpió con ternura sus lágrimas—. Mírame amor —Nate levantó su mirada triste y la posó directamente sobre los ojos marrón de su pareja —. Te amo, te amo mucho.

—Yo también te amo bebé —Nate alzó un poco su rostro y buscó los labios de su pareja, Justin de inmediato se apoderó de esos dulces labios rojos y los besó, lamiéndolos y succionando su labio inferior, para después introducir su lengua en la calidez bucal de su rubio, besándolo profundamente, degustándolo y transmitiéndole todo ese amor y pasión que siente por él.

Cuando rompieron el beso por falta de oxígeno, Nate comenzó a desnudarse y Justin observó caer las prendas, Nate era realmente un hombre muy sexy y eso lo encendía de inmediato, esa dulzura e ingenuidad del que era dueño simplemente hacía que perdiera la razón.

Al ver el cuerpo totalmente desnudo de su amante, lo llevó hacia la cama entre besos y caricias, los dos se necesitaban, ese no era un acto puramente sexual, era solamente amor, se necesitaban, necesitaban sentirse unidos, entregados por completo a su amor. Las paredes se llenaron de gemidos, mientras Justin recorría el cuerpo de su pareja, sentía una opresión en su pecho, sabía que faltaban las dulces caricias de su mujer, Bryana era como el pegamento que los unía y solo rogaba que él fuera suficiente para Nate.

—¿Qué pasa? ¿Sigues conmigo? —le dijo Nate al sentir como el cuerpo de su amante se tensaba, parecía como si su mente estuviera en otro lugar.

—Sigo aquí bebé, déjame amarte, déjame poseerte y solo entrégate como siempre lo haces —Nate limpió las lágrimas que bordeaban el varonil rostro de Justin, comprendiendo en ese instante lo que también sentía que faltaba entre ellos.

—Soy tuyo Justin, soy tuyo por completo, ámame como solo tú sabes hacerlo —Nate se abrió a su amante, entregándose por completo, lo necesitaba casi con desesperación.

Justin penetró a su amante de la manera más suave que pudo haciéndolo gemir, el vaquero notaba los gestos de Nate, suplicantes, necesitados, casi como pidiéndole más. No esperó por las palabras y comenzó a penetrarlo profundamente aunque de un modo pausado, a él le recordaba el vaivén de sus girasoles, lentos pero fuertes.

Nate se aferraba a los musculosos brazos de su hombre, comenzando a sentir que llegaba al orgasmo, sin embargo eso no era lo que tenía pensado Justin, hizo lo posible por retardar la culminación de su compañero, posicionó su cuerpo de modo que hacía que tocara con fuerza su punto más sensible, haciendo que gritara de excitación total, Justin no se detuvo siguió tocando aquella zona hasta que Nate no pudo más, al ver que estaba por eyacular Justin lo volteó hacia él una vez más tomando fuertemente el sexo de Nate masturbándolo hasta hacerlo correrse de una manera casi salvaje entre los dos cuerpos, fue tan intenso el orgasmo, que Justin al sentir como se contraían las estrechas paredes de su pareja no lo contuvo más y se derramó intensamente dentro del cuerpo de su amante, llenándolo por completo con su semilla, fue el orgasmo más intenso que había experimentado, poco después se dejó caer sobre el perlado cuerpo de Nate respirando casi con dificultad, pero ahora los dos estaban es paz y satisfechos, pronto se empezó a normalizar su respiración y Justin miró a Nate sonriéndole mientras se apoderaba de sus labios besándolo con todo el amor y la pasión que siente por el hombre bajo él.

—Te amo bebé, jamás lo dudes, vamos a superar esto, pero te necesito conmigo y a mi lado.

—También te amo —Nate tomó la mano de su pareja y entrelazó sus dedos llevándose su mano hasta sus labios besándola—. Juntos amor, siempre juntos.

Justin volvió a besar a su hombre para después ponerse de pie e ir al cuarto de baño para traer una toalla humedecida con agua tibia, regresó a lado de su pareja y lo limpio tiernamente, para después él hacer lo mismo con su cuerpo, al terminar dejó la toalla en el piso y se metió entre las cobijas.

Nate al ver que se estaba acomodando se acurrucó al cuerpo de su amante descansando en el vibrante pecho su cabeza, para después Justin aferrarlo más a él, abrazándolo y durmiendo por fin sintiéndose protegidos el uno con el otro.


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¡¡Hasta Pronto!!

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